¿Los accidentes interrumpen el trabajo?
By Olguín - Dom mar 25, 4:17 am
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En la definición misma de los accidentes al decir que, “es un suceso inesperado que interrumpe la normal actividad…”, queda implicado el concepto que este suceso es índice de ineficiencia por el mero hecho de ser inesperado e interrumpir la actividad laboral, puesto que si el individuo no espera que ocurra el accidente, se debe a que no conoce el riesgo involucrado o que conociendo el riesgo tiene fuertes motivos para suponer que saldrá libre de lesiones. Ambos aspectos son índices de ineficiencia, ya sea en cuanto a entrenamiento incompleto como a motivación incompleta de los trabajadores. El elemento interrupción no planeada es obviamente índice de ineficiencia, puesto que todo lo que interrumpe la actividad laboral sin responder a un plan es ineficiente. Todo lo cual repercute eventualmente en lesiones de todo tipo y daños a equipos de toda índole, lo cual da a los accidentes la calidad de sinónimos de producción ineficiente. Las pérdidas resultantes pueden ser:
Demoras en la terminación de trabajos: Todo accidente, por definición, implica una interrupción en la actividad de trabajo de un hombre o una máquina. Esto significa que hay un grado de demora, por pequeño que sea, en tener el trabajo ejecutado. Las interrupciones de trabajo acumuladas significan pérdidas de cientos de horas-hombres productivas cada año.
Tiempo lejos del trabajo para atención médica: Un trabajador lesionado debe recibir prontamente todo el tratamiento médico necesario. Esto no hay necesidad de decirlo, sin embargo, cada tratamiento implica una pérdida de tiempo productivo. Cada año se pierden muchas horas-hombre mientras los trabajadores reciben atención médica por lesiones que pudieron ser prevenidas.
Tiempo lejos del trabajo para reparaciones: Todo equipo dañado accidentalmente debe ser enviado a reparaciones para reincorporarlo al proceso productivo. Es obvio que el tiempo que el equipo está fuera de servicio es también una pérdida de capacidad productiva, pero igualmente es pérdida el costo de la reparación o reposición de partes del equipo dañado. De estos casos de daños a equipos, muchos de ellos se produjeron sin lesiones a las personas, por lo que se hace referencia a ellos como “cuasi-accidente”, “incidente”, “hecho fortuito” o simplemente “falla del equipo” y representan en conjunto un enorme costo.
Pérdida de habilidad y conocimiento en el trabajo: Las lesiones graves generalmente significan pérdidas temporal y algunas veces permanentemente de habilidad en el trabajo. El hombre lesionado debe ser reemplazado temporal o permanentemente; rara vez los reemplazantes tienen inicialmente la misma habilidad y conocimientos del trabajo y eso significa menor eficiencia en el trabajo con las resultantes pérdidas de producción. Tales pérdidas aumentan cuando el reemplazo de un hombre significa una sucesión de cambios. Además, el supervisor, u otro trabajador clave deben frecuentemente emplear tiempo para entrenar a los reemplazantes en toda la línea.
Pérdidas de horas-hombre por supervisión: Cada año los supervisores emplean muchas horas-hombre investigando, analizando, reportando y corrigiendo las causas de los accidentes.
Desorganización general del trabajo: Cuando hay un accidente que da por resultado una lesión grave, hay generalmente una desorganización general de actividades de trabajo en el lugar de los hechos y otros hombres en el área frecuentemente interrumpen su propio trabajo para ir al sitio del accidente. Todo esto significa una pérdida de horas-hombre productivas. Los trabajadores se agrupan en parte por que ellos quieren prestar ayuda y en parte por simple curiosidad. Cada año se pierden muchos miles de horas-hombre productivas por la desorganización general del trabajo que acompaña a los accidentes graves.
En 1969 Frank E. Bird completó un estudio de accidentes mientras era Director de Seguridad y servicios de ingeniería de la Compañía de Seguros Norteamericana. Se analizaron 1.753.498 accidentes, informados por 297 compañías que participaron. Estas compañías representaban 21 grupos industriales diferentes, que empleaban 1.750.000 trabajadores que trabajaron más de 3 mil millones de horas hombres durante el período de exposición analizado. Por cada lesión seria o Incapacitarte informada, hubo 10 lesiones menos serias.
Al analizar la proporción observamos que se informaron 30 accidentes con daños a la propiedad por cada lesión seria o Incapacitante. Los accidentes con daños a la propiedad le cuestan al empresario miles de millones de dólares anualmente y aún así, frecuentemente nos referimos a ellos como “cuasi-accidentes”. Irónicamente esta forma de pensar reconoce el hecho de que cada situación con daño a la propiedad pudo haber dado probablemente por resultado, lesiones personales. Esta palabra se arrastra de los entrenamientos del pasado y de conceptos equivocados que llevan al empresario a relacionar solamente la palabra accidente con lesión.
La relación 1 – 10 – 30 – 600 en la proporción parecería indicar con bastante claridad lo ridículo que es dirigir todos nuestros esfuerzos al número reducido de acontecimientos que dan por resultado lesiones serias o incapacitantes, cuando hay un total 630 daños a la propiedad o incidentes sin pérdidas, que brindan un terreno mucho más amplio para un control total más efectivo de todas las pérdidas por accidentes.
Al igual que la parte superior de un témpano de hielo los costos asegurados de los accidentes son solo una pequeña parte de los costos reales, los que pueden ser medidos y controlados y controlados con las técnicas del control de pérdidas moderno.
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